Fideicomiso

En el fideicomiso existen tres figuras importantes: el fideicomitente, el fiduciario y el fideicomisario. Es muy usado en el sector inmobiliario para realizar inversiones o para el financiamiento de algunos proyectos de bienes raíces.

Un fideicomiso en el sector inmobiliario

Este tipo de contrato permite que el fideicomitente transfiera la propiedad de un inmueble para que el fiduciario pueda administrarlo. Todo esto con el fin de beneficiar a una tercera persona que es el fideicomisario.

Gracias a este acuerdo legal, muchos inversionistas tienen la oportunidad de obtener ganancias de distintos proyectos inmobiliarios. Esto sin la necesidad de adquirir las propiedades de manera directa.

Las finalidades de establecer este acuerdo quedan plasmadas en el contrato. De esta manera existen claridades sobre los permisos que obtiene el fideicomiso y cómo se beneficia de estas acciones la tercera persona.

Es un contrato que puede ser muy amplio en cuanto a sus finalidades. Solo se requiere que sean fines lícitos como distintos tipos de inversiones, garantía de créditos, para desarrollo de infraestructuras y plantas industriales, entre otros.

El fideicomiso está dirigido a personas físicas, empresas o instituciones que tengan relación con el comercio exterior, las importaciones o exportaciones, el turismo, la industria automotriz y otras actividades. Lo ideal es que se establezca un plan financiero claro que se vincule de manera directa con los fines del contrato.